Cuartel Central

Luego del primer desafió de crear la Sociedad de Bomberos Voluntarios de San Isidro, aquel grupo fundador decidió construir un edificio modelo para  garantizar mayor seguridad a la comunidad.

La Sociedad de Bomberos Voluntarios de San Isidro ya tenía casi dos años de creación. Aquel grupo de vecinos de Martínez que se había quedado impresionado por el voraz incendio del cine Select y que fue el fundador de los bomberos voluntarios  locales, improvisó el primer cuartel en el corralón de José Cánepa, el más entusiasta de ese grupo.

Esa primera humilde pero eficaz sede de los bomberos, ubicada en Santa Fe y Córdoba, Martínez, cumplía bien las funciones de auxilio y permitía no depender más de los bomberos de San Fernando que, pese a su muy buena voluntad, en aquella  época estaban muy lejos y se sabe que esta actividad necesita de la mayor rapidez posible.
Corría el año 1941 y San Isidro crecía y se desarrollaba. Había 1500 comercios, 72 fábricas, 5 mercados y más de 30 escuelas. El poder ejecutivo muncipal era ejercido por Rodolfo Giménez Bustamante (comisionado), luego reemplazado  en octubre de ese año por Joaquín Sorondo. El Concejo Deliberante era presidido por Roberto Lambertini. Todavía quedaban en la ciudad siete hectáreas de cultivos de frutillas y los naranjos plantados en la vía pública sufrieron una tremenda  plaga de cochinilla.

En el marco de este contexto, la Sociedad de Bomberos Voluntarios de San Isidro, en un inmenso desafio, decidió comprar un solar en la avenida Santa Fe 60 (hoy Nº 650), en Acassuso. La compra del predio se concretó el 13 de abril 1941, pero anticipadamente  y en una muestra del gran entusiasmo, el 16 de febrero de ese mismo año se colocó la piedra fundamental del edifico con la celebración de una misa de campaña oficiada por el Capellán del Ejército y con la presencia de Delia Luzuriaga  de Castillo, esposa del vicepresidente de la Nación a cargo del Poder Ejecutivo, quien fue madrina de la ceremonia.

Sueño ascendente

La construcción del edifico comenzó ni bien se firmó la escritura. Fue un largo y esforzado proyecto. Pero el sueño de un cuartel modelo, de cinco plantas, no se detenía.

En 1945 el arquitecto Manzella (el mismo que proyectó el famoso Teatro Maipo) presentó los planos definitivos y enseguida comenzaron los trabajos de desmonte y excavación.

Los recursos para tan monumental proyecto se consiguieron de la misma manera que hoy se recaudan los fondos para el sostenimiento de la Sociedad de Bomberos Voluntarios: solicitando colaboración económica e intentando crear en la sociedad una conciencia  colectiva que entienda la importancia del funcionamiento de un cuartel de bomberos. Además, se creó una Comisión de Damas para recaudar fondos y en 1948 se obtuvo un subsidio estatal que ayudó a acelerar la edificación del frente y de la  mampostería en general.

Entre 1950 y 1951 se terminaron los sectores destinados a viviendas del encargado general del cuartel y del conductor de la ambulancia. Dos años después finalizó el techado total del edificio.
En 1955 se habilitó en el subsuelo el casino para el personal del cuerpo activo y los vestuarios. También se construyó el cielorraso del salón auditorio y la sala de reuniones de la Comisión Directiva.
En 1970 se instaló un ascensor, con cinco paradas, se perfeccionó el sistema de radiocomunicaciones y se remodeló el casino para suboficiales y tropa.

Durante la década del 90 se hicieron importantes refacciones. Se remodeló el museo, se le dio un espacio físico propio a la Escuela de Capacitación, con televisión y video, y se informatizó toda la actividad.El subsuelo fue reacondionado  especialmente para la Banda de Música de la entidad y el salón de fiestas se renovó totalmente y se le instaló aire acondicionado, audio y luces de última generación.

Durante la crisis desatada en los primeros años del siglo XXI, los trabajos en el cuartel central fueron de mantenimiento. Pero el sueño de un cuartel modelo, cinco plantas, nunca se detuvo y es hasta el día de hoy que sigue remodelándose.